Introducción
El Banco de la Nación Argentina fue fundado
en 1891 por iniciativa del presidente Carlos Pellegrini, como un medio para
resolver los embates de una devastadora crisis económica que afectaba, en
especial, al sistema bancario existente en ese momento.
El Banco era de capital enteramente estatal,
aunque en pocos años abarcó en su giro a toda la geografía nacional y se
convirtió en el mayor banco comercial argentino. Su objetivo principal es el de
ejecutar la función de agente financiero del Gobierno Federal y, como tal,
recibe depósitos oficiales y realiza pagos por cuenta y orden de la Nación.
Durante toda la centuria participó
activamente en los principales acontecimientos de la vida económica del país. Tuvo
una actitud descollante en la asistencia al sector rural, a tal punto que
contribuyó decisivamente a que la República Argentina se convirtiera en una
potencia mundial en el segmento de los agros negocios.
Otra prioridad del Banco ha sido la atención
de las pequeñas y medianas empresas, como así también a las parcelas de la
población menos favorecidas que cuentan con sus servicios, inclusive en las
localidades alejadas de los grandes centros y de escasa relevancia económica.
A la par de esos compromisos y a tono con las
innovaciones que se fueron produciendo en las últimas décadas en la operatoria
bancaria, la entidad ha diversificado sus líneas de actuación para ingresar en
nuevos segmentos del mercado, especialmente en áreas no tradicionales,
cambiando su manejo hacia prácticas más asociadas con el mismo, en armonía con
las tendencias globales. Sensible a los cambios que se fueron produciendo en
las relaciones económicas entre las naciones, el Banco proyectó su quehacer más
allá de las fronteras y luego de habilitar sucursales en los países hermanos de
América Latina (Bolivia, Brasil, Chile, Panamá, Paraguay y Uruguay), se hizo
presente en los centros financieros de mayor nivel internacional (Estados Unidos de América, Reino Unido,
Francia, España y Japón).
La solidez y confiabilidad que alcanzó en la
opinión pública, de la que es testimonio la reciente elección por una
importante encuestadora como, la marca del siglo en el sector a nivel nacional,
constituyen valiosos atributos que le garantizan una participación destacada en
la actividad bancaria argentina.
Ahora
que sabemos la razón de la creación del Banco de la Nación Argentina, nos
adentraremos un poco más en su historia de forma más detallada:
Como ya todos sabemos La casa central del
Banco de la Nación Argentina es uno de los edificios más representativos que
rodean la Plaza de Mayo, sitio fundacional de Buenos Aires y sede de grandes
acontecimientos de la historia del país. Diseñada por el prestigioso arquitecto
Alejandro Bustillo con una combinación de estilos clásicos en clave que monumentaliza
a, la casa central que ocupa una manzana entera y fue inaugurada en 1944.
Años 1580 a 1888:
La manzana en donde
se ubica el Banco Nación.
La
manzana ocupada por el edificio central del Banco Nación es una de las más
antiguas de Buenos Aires, ya que en la fundación de la ciudad en 1580, Juan de
Garay reservó la mitad para sí mismo y la otra para su hijo homónimo. En 1585
se construyó la primera capilla que tuvo Buenos Aires, antes de que en 1593 se
asignara para la Catedral su esquina actual en San Martín y Rivadavia. Luego de
esto, y quizás como consecuencia del camposanto que tuvo esta primera capilla,
la manzana del actual Banco Nación fue conocida durante siglos como el Hueco de
las Ánimas, ya que era un gran terreno sin construir, aunque la Aduana funcionó
allí fugazmente en 1603, y más tarde fue Seminario y luego Consulado.
Mientras la esquina de Rivadavia y 25 de Mayo
continuaba siendo el Hueco de las Ánimas, sobre la esquina de Reconquista el
Cabildo comenzó a construir en 1804 el Coliseo Estable de Comedias, cuya obra
fue suspendida por las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, y luego de la muerte
de su constructor Tomás Toribio quedó abandonada desde 1810 hasta 1832, cuando
un incendio destruyó el edificio inconcluso. Recién en 1855, comenzó en la
esquina de Reconquista y Rivadavia la construcción del primer Teatro Colón, uno
de los primeros edificios monumentales en Buenos Aires, diseñado por el
ingeniero Charles Pellegrini e inaugurado en 1857. Esta sala de espectáculos
donde se interpretaba ópera subsistió hasta el año 1888, en que el Estado
Nacional impulsó una ley para construir un nuevo Teatro Colón, y adquirió el
viejo edificio de Plaza de Mayo para destinarlo al recién fundado Banco
Nacional. Instalado en lo que era la sala del ex-teatro, el banco operó en una
época de euforia en la especulación financiera, que condujo inevitablemente a
una profunda crisis conocida como el Pánico de 1890, luego de la cual entró en
quiebra y debió ser refundado en 1891, con el nombre de Banco de la Nación
Argentina.
Mientras, la Bolsa de Comercio de Buenos
Aires había construido su nueva sede sobre la ochava de 25 de Mayo y Rivadavia,
y en el resto de la manzana existían una serie de edificios en donde hasta
principios del siglo XX abundaban los prostíbulos que atendían tanto a los
marineros que venían del puerto como a los empleados bancarios de la City
financiera. Completando la manzana hoy ocupada totalmente por el Banco Nación,
sobre la esquina de Bartolomé Mitre y Reconquista existía la casa matriz del
Banco Británico de América del Sud, construida en el terreno donde en tiempos
coloniales estaba la casa de Juan Martín de Pueyrredón.
Años 1888 a 1939:
Primer edificio.
Una vez adquirido para el Banco Nacional, el
viejo Teatro Colón fue mínimamente reformado para sus nuevas funciones, pero se
colocaron conjuntos escultóricos sobre la cornisa de la fachada para brindar
una nueva imagen al edificio. Pero esta primera sede resultó insuficiente a
medida que la institución crecía y se fortalecía luego de la crisis, y
progresivamente el Banco fue comprando los demás edificios de la manzana y
anexándolos al antiguo teatro, de tal forma que en 1910 tuvo la posibilidad de
encargar al arquitecto Adolf Büttner una remodelación total de las fachadas,
que mediante una mansarda agregada buscó unificar las fachadas heterogéneas
bajo una imagen común. En 1916 la Bolsa de Comercio inauguraba su nueva sede en
la Avenida Alem, y así la manzana completa iba pasando al poder del Banco
Nación, proceso que se concretó en 1925.
Así, en 1926 la institución tuvo una primera
propuesta para la construcción de su definitiva casa central, un proyecto y
concurso trunco que avanzó lentamente y quedó en la nada. Recién diez años
después la idea volvió a cobrar fuerza, en el período de fuerte
intervencionismo estatal de la presidencia de Agustín P. Justo, ya que el
prestigioso arquitecto Alejandro Bustillo comenzó a bosquejar propuestas para
el edificio hacia 1936.
Dos años más tarde, el Banco Nación formaba
una Comisión Asesora Técnica presidida por Bustillo que revisó los planos
ejecutados por la Oficina de Arquitectura de la institución. Bustillo no tuvo
un mero rol de consulta, si no que trabajó intensamente en el proyecto, que
denota su muy personal estilo, e incluso encargó la construcción de una maqueta
en yeso para analizar las proporciones del proyecto y su pretenciosa
estructura.
Años 1939 a 1955:
La Construcción y
la inauguración del Banco.
A medida que la figura de Bustillo iba
ganando peso en las decisiones proyectuales, el diseño del futuro edificio fue
volviéndose una cuestión personal, de tal forma que logró imponer sus puntos de
vista e ideas al Directorio del Banco Nación. Dentro de ellas estuvo la
realización de la construcción por etapas. Luego de sorteadas las licitaciones
y demoras burocráticas, el 17 de septiembre de 1940, una vez demolida la
antigua Bolsa de Comercio y demás edificios, el presidente del banco Jorge
Santamaría colocó la piedra fundamental de la nueva casa central, con una pala
realizada en plata por la Casa Mappin & Webb.
La construcción fue de una escala inédita
para la ciudad, tratándose solo de la primera etapa de la obra, que englobaba
el 60% del edificio, exceptuando el sector que daría a la calle Reconquista.
Para cerca de 100.000 m2 se dibujaron 1.500 planos y en la obra se utilizaron
480.000 kg. de hierro y bronce y se invirtieron $ 2.500.000 en mármoles, granito
y piedras traídas de Córdoba y San Luis, actuando un total de 128 empresas
subcontratistas.
El 21 de julio de 1944 era inaugurada,
durante la dictadura de la Revolución del 43, la primera etapa del nuevo Banco
de la Nación. El edificio ya ostentaba su imponente pórtico sobre la ochava de
Rivadavia y 25 de Mayo, y sus fachadas revestidas en piedra traída de Balcarce,
junto con su mansarda de bronce. Una vez terminado este sector solo faltaba el
cuarto de manzana correspondiente a la esquina de Rivadavia y Reconquista,
donde antes había estado el primer Teatro Colón.
La segunda y última etapa de la obra fue
paralizada durante los siguientes años, hasta que fue encarada en 1950 durante
la presidencia de Juan Domingo Perón, y aunque representaba el 40% del edificio,
demoró los siguientes cinco años, de tal forma que la casa central del Banco de
la Nación estuvo terminada para 1955.
En 1966 quedó inaugurado en el primer piso el
Museo Histórico y Numismático, y en 1971 comenzó a funcionar en la planta baja
la Galería de Arte “Alejandro Bustillo”. Por otra parte el Banco Nación vivió
su pionero proceso de instalación de computadoras entre 1964 y 1977, cuando
comenzaron a operar, instaladas en el último piso.
Pero no todo es
historia en el Banco Nación, además de contener la reserva económica del país
también es una pieza arquitectónica digna de ver.
Su Historia:
La casa central del Banco Nación es una de
las obras de arquitectura más imponentes y pretenciosas de la Argentina, tanto
por su volumen edilicio como por diversos elementos de su diseño entre los
cuales se destaca especialmente su gigantesca cúpula de 50 metros de diámetro,
juzgada por Bustillo como la más grande de Sudamérica, probablemente. Realizada
con nervios de hormigón armado y completamente vidriada para proveer de luz al
gran espacio central de cuádruple altura que domina el edificio, posee un
original sistema de apoyo que no descarga directamente sobre los muros
laterales, sino que posee una serie de rieles con ruedas que le permite
deslizarse libremente cuando dilata y comprime, cargando sobre cuatro columnas
su peso de 50.000 toneladas.
El edificio posee nueve niveles: tres
subsuelos, la planta baja, cuatro pisos y una mansarda que se encuentra sobre
el nivel de la cúpula-claraboya. Los niveles bajo tierra alojan no solo las
cajas de seguridad y los estacionamientos vehiculares, sino además un salón
para práctica de tiro y talleres de mantenimiento, además de una calle interna
vehicular con salida por 25 de mayo. La planta baja está dedicada a la atención
al público y posee acceso por cuatro diagonales que parten de las esquinas del
edificio, que desembocan en el gran espacio central que toma cuatro niveles de
altura, ya que a partir del entrepiso las siguientes plantas funcionan como
anillos con galerías perimetrales, dejando libre el espacio aéreo del área de
atención al público, permitiendo ver todo desde la planta baja e iluminar el
gigantesco espacio con luz natural. Apenas superados los accesos desde las
esquinas, pasando por sendos halls de recepción y habiendo subido escalinatas,
se llegan a vestíbulos intermedios de los cuales parten baterías de ascensores
y escaleras completamente revestidas en piedra granítica. En el primer piso
funciona la Biblioteca “General Belgrano”, abierta al público.
La fachada a 45° en la esquina de Rivadavia y
25 de Mayo mira directamente a la Casa Rosada.
En cuanto al estilo del edificio, se puede
juzgar en rasgos generales como monumentalista, ya que toma elementos
arquitectónicos en escala monumental, representándolos en dimensiones
inusuales, como las cuatro columnas que marcan el acceso principal y recorren
los tres niveles completos de la fachada, o el espacio central de múltiple
altura, de proporciones inusuales e imponentes para un edificio bancario. Para
crear esta monumentalidad, Bustillo aplicó una mezcla de estilos que ya venía
trabajando en proyectos anteriores, ya que a pesar de ser un elogioso de la
modernidad y un innovador en lo técnico, era conservador en cuanto al diseño y
se encontraba en la búsqueda de un estilo que fuera nacional, pero basado en
las formas clásicas y en las proporciones académicas. En el Banco Nación
combinó elementos de la arquitectura neoclásica de moda durante la década de
1930 y favorecida tanto por los regímenes nazi y fascista como por la Unión
Soviética y los Estados Unidos, como el inmenso pórtico que domina la entrada
principal por la ochava de Rivadavia y 25 de Mayo o las columnas corintias;
como la influencia clara de la tradición arquitectónica francesa, a través de
elementos como la mansarda de bronce que remata el edificio.
La actual sede de
la SIDE, que tiene notables referencias al Banco Nación.
En esta fachada maciza y compacta que toma
los cuatro frentes del edificio, la única irregularidad es la ochava en Rivadavia
y 25 de Mayo, en donde se eligió mantener el corte a 45° que existía en el
anterior edificio de la Bolsa de Comercio, aprovechándolo para implantar allí
el acceso principal, mirando a la Casa Rosada. Esa resolución de la ochava tan
particular, hacía un juego de simetría con la esquina de Balcarce e Irigoyen,
del otro lado de la Plaza de Mayo, en donde existió entre 1854 y 1942 el primer
edificio del Congreso Nacional. Se formaba una simetría perfecta que enfatizaba
la Casa Rosada ampliando la perspectiva, sin embargo con la construcción del
actual edificio de la AFIP, que tomó su esquina a 90° sin ochava, este efecto
se perdió definitivamente. Otro detalle notable es el parentesco entre las
fachadas del Banco Nación y el vecino edificio de la SIDE, que no casualmente
fue diseñado también por Alejandro Bustillo por encargo de Federico Martínez de
Hoz en 1929, y posee en su fachada un frontis de influencia neoclásica que
parece repetir el del banco.
Para los interiores del Banco Nación, el tono
es claramente más moderno y está despojado de ornamentos con referencias tan
claras, y lo notable son los revestimientos en piedra pulida, un rasgo que el
Banco Nación comparte con un edificio anterior de Bustillo, el Museo Nacional
de Bellas Artes (1933).
Presidencias.
Ernesto Bosch en
1930. (El
primer presidente del Banco central se desempeñó en el cargo desde el 31 de
mayo de 1935 hasta el 18 de septiembre de 1945 y su gestión se desarrolló junto
a distintos presidentes y ministros de Economía. Con la presidencia de Agustín
P. Justo, fueron ministros de Hacienda Federico Pinedo, Roberto M. Ortiz y
Carlos A. Acevedo.)
Vicente R. Casares
en 1945.
Emilio F. Cárdenas
en 1946.
Miguel Miranda en
1946.
Domingo O. Maroglio
en 1946.
Alfredo Gómez
Morales en 1949.
Alfredo Gómez
Morales en 1950.
Miguel Revestido en
1952.
Eugenio Folcini en
1955.
Julio E. Alizon
García en 1956.
Eugenio Blanco en
1956.
Eduardo Laurencena
en 1957.
José Mazar Barnet
en 1959.
Eusebio Campos en
1959.
Eustaquio A. Méndez
Delfino en 1961.
Ricardo Pedro
Pasman en 1962.
Luis M. Otero
Monsegur en 1963.
Félix Gilberto
Elizalde en 1963.
Antonio Micele en
1966.
Felipe S. Tami en
1966.
Benedicto A.
Bianchi en 1967.
Pedro E. Real en
1967.
Egidio Iannella en
1969.
Daniel Fernández en
1970.
Ricardo Gruneisen
en 1971.
Carlos Brignone en
1971.
Jorge Bermúdez
Emparanza en 1972.
Alfredo Gómez
Morales en 1973.
Hernán Aldabe en
1974.
Ricardo A. Cairoli
en 1975.
Emilio Mondelli en
1975.
Eduardo Zalduendo
en 1976.
Alfredo Cassino en
1976.
Adolfo Diz en 1977.
Julio J. Gómez en
1981.
Egidio Iannella en
1981.
Domingo F. Cavallo
en 1982.
Julio C. González
del Solar en 1982.
Enrique García
Vázquez en 1983.
Juan J. A.
Concepción en 1985.
José Luis Machinea
en 1986.
Enrique García
Vázquez en 1989.
Javier González
Fraga en 1989.
Egidio Iannella en
1989.
Rodolfo Rossi en
1989.
Enrique Folcini en
1990.
Antonio E. González
en 1990.
Javier González
Fraga en 1990.
Roque B. Fernández
en 1991.
Pedro Pou en 1996.
(Comisión bicameral constituida para investigar el papel de Pou en la causa del
lavado de dinero recomendó a De la Rúa que lo destituyera de su cargo tras
haberlo acusado de mala conducta, incumplimiento de los deberes de funcionario
público, según lo establecido en la carta orgánica del Banco Central.
En especial, se le
cuestionó la falta de controles sobre las actividades del Banco República y
sobre las operaciones de banca off shore en paraísos fiscales. El 25 de abril
de 2001, De la Rúa firmó el decreto de destitución de Pou, argumentando el
"cumplimiento negligente de sus funciones" en lo relativo al lavado
de dinero.)
Roque Maccarone en
2001. (Su nombramiento debía resolver un fuerte conflicto entre la entidad y el
Ministerio de Economía y también restaurar la confianza de los inversores en la
política económica del gobierno de la Alianza.)
Mario Blejer en
2002 y Aldo Pignanelli en 2002. (El reemplazante de Blejer fue su
vicepresidente, Aldo Pignanelli, que venía con el aval de importantes figuras
del justicialismo. Sin embargo, ese respaldo no le alcanzó al nuevo presidente
del Central para resistir los fuertes encontronazos con el ministro Lavagna.)
Alfonso Prat Gay en
2003. (El joven economista Alfonso Prat-Gay fue la elección de Eduardo Duhalde
para conducir el Banco Central tras la salida de Pignanelli. Sería el cuarto
presidente del Banco Central en ese año traumático para la Argentina y el
primero en permanecer en su cargo por más de un año desde la salida de Pou.)
Martín Redrado en
2004. (La llegada de Redrado. El hombre que Kirchner eligió para conducir el
Banco Central fue el entonces secretario de Comercio y Relaciones Económicas
Internacionales, Martín Redrado. Posteriormente ratificado en su cargo por el
Senado, Redrado tenía mandato como presidente del Banco Central hasta el 24 de
septiembre de este año.)
Mercedes Marcó Del
Pont en 2010. [Ocupó el cargo de Presidenta del Banco de la Nación Argentina,
desde enero de 2008 a
enero de 2010. Fue Diputada Nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y
Presidenta de la Comisión PYME en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación
(2005/2008).]
Estancamiento
económico e Hiperinflación: 1983-1990
Fruto
de la crisis de la deuda iniciada a principio de la década de los ochenta, el
país se vio sumergido en un contexto de alta inflación y recesión económica. La
caída del Banco de Intercambio Regional, expuso al sistema financiero ante una
situación de fragilidad evidente, en donde se hicieron recurrentes planteos de
reformar la Carta Orgánica del BCRA y de la Ley de Entidades Financieras. La
situación imperante atentó contra tales intenciones, dándole prioridad a
cuestiones necesarias de saneamiento y redimensionamiento del sector dejando a
estas importantes medidas de lado, para recién ser materializadas en el gobierno
de Menem.
El
retorno de la democracia se vio empañado por la complicada situación económica
de alta inflación y elevada desmonetización de la economía. El gobierno se vio
aquejado por el creciente compromiso que representaba el pago de servicios de
la deuda y el aumento del déficit fiscal, por lo que tuvo que recurrir a la
emisión de títulos públicos y a la emisión monetaria vía Banco Central para
financiar sus obligaciones.
En
la primera etapa, las medidas tomadas tendían a bajar el grado de desmonetización
de la economía, apuntalar el aparato productivo mediante la asistencia
crediticia al sector privado y por último, reducir la tasa de interés real. A
partir de 1985, con el lanzamiento del Plan Austral, se logra contener las
expectativas. El cambio de signo monetario junto con otras medidas tendientes a
contener el gasto, lograron reactivar la actividad económica. Se priorizó el
servicio de la deuda externa, se congelaron precios y se des indexaron los
contratos. Se siguió llevando a cabo diversas tareas de regularización,
saneamiento y liquidación, que fueron poniendo en orden el sistema financiero.
No hubo grandes cambios, básicamente se trabajó en el nivel operativo.
El
Banco Central dejó de emitir para financiar al sector público y se fijó el tipo
de cambio. Se incrementaron los controles de capitales. Los constantes
esfuerzos plasmados en los planes de estabilización, dirigidos a aliviar la
situación fiscal y contener la inflación, también aspiraban a mitigar las
expectativas.
Con
el tiempo, el plan de estabilización comenzó a mostrar limitaciones que hicieron
evidente la necesidad de cambios estructurales y volvió a recrudecer la inflación.
En 1987 se implementó el Plan Primavera pero tampoco tendría éxito.
La
evolución del sistema financiero durante el gobierno de Alfonsín mostró todavía
los efectos provocados por la reforma de 1977, pero agravada por la crisis mencionada
anteriormente. Se asistió a un sistema con una baja capacidad prestable (gracias
a la alta inmovilidad de depósitos) y un elevado uso del redescuento por parte del
BCRA. En este periodo el Banco acusó una pérdida operativa, dando origen al famoso
déficit cuasi fiscal, que terminó con el canje forzoso llevado a cabo en 1989 denominado
Plan Bonex.
Historia de la moneda
Puede
notarse que a través de la historia, el ser humano ha tratado y se ha
preocupado siempre por satisfacer sus necesidades básicas y también por obtener
poder. En un principio, al no existir el dinero, se utilizaba el trueque, lo
que consistía en intercambiar un producto por otro, dependiendo de su valor o
utilidad. Pero luego se inventó el dinero mercancía lo q facilitó el cambio de
bienes, ya que se pagaba efectivamente lo q se estaba obteniendo. Con el paso
del tiempo, el dinero se fue modificando y perfeccionando hasta la aparición de
la moneda, hecha de metales como el oro y la plata. Actualmente el dinero es un
medio de muchísimo valor, por lo que se han estado inventando nuevas maneras de
facilitar su traslado. Por ejemplo: cheques, tarjetas de crédito, internet, etc.
El
trueque fue una de las primeras maneras de conseguir lo que uno necesitaba.
Pero no era del todo conveniente, porque el trueque se realizaba con el
excedente de producción. En esa época, cuando la gente se dedicaba a cazar o a
cosechar, el excedente de producción era casi nulo, por lo q intercambiar
mercancías era un hecho complicado. Además, se le sumaba a estoque lo que uno
tenía para ofrecer no siempre era lo que la otra persona necesitaba. Por
ejemplo: si un artesano de sandalias quería comprar pan, siempre debía
encontrar un panadero que necesitara sandalias o averiguar qué necesitaba el
panadero, conseguirlo con su producción de sandalias y recién después úes
ofrecérselo en trueque. Por esta razón, fue que el hombre decidió crear una
manera de poder darle un valor específico cada bien o servicio. Y así nació el
dinero mercancía. Éstos eran bienes que, además de cumplir con su función y
tener un valor sobre sí mismos, eran utilizados como medio de cambio y pago.
Tiempo
después es este método comenzó a generar problemas porque el valor del dinero
mercancía se establecía sobre ciertos productos y no había manera de fraccionarlo
para realizar las compras cotidianas o de menor valor.
En
1891 se liquidó el Banco Nacional y se fundó el Banco de la Nación Argentina. En
1935 se creó el Banco Central de la República Argentina reemplazando a la Caja
de Conversión. El Peso Ley 18.188 (Símbolo: $Ley) fue la moneda vigente en la
Argentina en el período 1970-1983, popularmente conocida como peso ley. Cada
peso ley equivalía a 100 (Peso Moneda Nacional).Para que el público se fuese
acostumbrado a la conversión, se dispuso que mientras se confeccionaran los
nuevos billetes con el nuevo diseño, se continuaran emitiendo los valores
existentes pero resellados con los nuevos valores.
Conclusión.
Conclusión general:
Una
breve conclusión hacia esta monografía acerca del Banco Central de La Nación es
que ha soportado la gran devaluación de la historia con respecto a la economía.
También
lleva una gran lista de presidentes que fueron pasando el mando con diferentes
aspectos tanto en lo intelectual como en lo político y en lo histórico, tomando
como referencia una lista que fue cambiando a partir del crecimiento de nuestra
nación como argentinos. A lo largo de su historia podemos ver varios conflictos
que llevaron a la devastación como a la superación económica dependiendo de
dónde lo veamos.
La
moneda Argentina es un medio que utilizamos diariamente para poder llevar una
organización en la sociedad de este modo pudimos adaptarnos a los cambios
sociales que pasaban en el mundo entrando en una era moderna.
Molina:
El
Banco Central es uno de los mejores
patrimonios históricos que podemos encontrar en nuestro país ya que
llevo a cabo una nueva formación como la moneda argentina que logro desde el
principio una rendición económica no tanto como las potencias de ese entonces
sino como la suma de una nueva moneda en la historia que hasta el día de hoy
sigue vigente.
Aliotti:
Desde mi punto de
vista veo como tanto la moneda argentina como el Banco de La Nación son muy
desvalorados, es decir, la moneda fue aumentado a lo largo de su historia junto
con los conflictos generaba al banco una degradación desde mi punto de vista.
Bibliografía e Índice.
1_Introducción.
2_Primera
manzana del banco.
3_Construccion
e inauguración.
4_Su
historia.
5_Su
sede.
6_Presidencias.
(Primeras)
7_Presidencia.
8_Presidencias.
(Actualidad)
9_Superinflación.
10_Historia
de la moneda.
11_Colucion.
(Bibliografía e índice)
12_Bibliografía.